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Todo lo que hacemos debe acrecentar nuestra reputación de imparcialidad,
precisión, transparencia e independencia. De hecho me atrevería a decir que
toda organización periodística que aspire a ser respetada debería guiarse
por esos mismos valores. La transparencia en toda actividad periodística es
uno de los elementos claves de nuestra política.
En “las reglas del juego”, la transparencia se refiere la tratamiento que se
les da a todos los que contribuyen con los reportajes. La
transparencia implica un trato justo, honesto y respetuoso de los
entrevistados y de los protagonistas de la noticia, y exige, además
consideración a la privacidad de los mismos.
Toda persona que participe tiene el derecho de qué se trata el artículo. A
todo entrevistado se le debe dar la oportunidad de responder a las
preguntas. Sin embargo, todas estas consideraciones no se pueden interpretar
como un obstáculo insalvable a un periodismo indagatorio, dispuesto a
plantear las preguntas que hay que hacer y a impulsar el debate de nuevos
temas y ángulos.
El público debe poder confiar en la independencia e integridad de los
periodistas y su trabajo. Debe tener confianza en que se toman decisiones
informativas sólidas y no por presiones indebidas políticas, comerciales o
de intereses gubernamentales. La independencia de “Las reglas del juego”
significa que los periodistas deben esforzarse y mantenerse alertas para
evitar que su cobertura se vea influida indebidamente.
Jamás se debe dar la impresión de respaldar o promocionar un producto o
servicio, o que estamos comprometidos con una posición política o con un
grupo de presión determinado. Siempre debe haber una justificación para
mencionar tanto marcas comerciales como posiciones políticas en nuestra
cobertura periodística. Los reporteros no deben tomar ninguna vinculación
importante con los productos, servicios, empresas, partidos políticos y
grupos de presión mencionados en sus reportajes.
Erasmo Martínez Cano
Director General |